La adaptación cinematográfica de Carrie, de Stephen King, dirigida por Brian De Palma, cumple 50 años el 3 de noviembre. El estreno de 1976 se convirtió en un éxito inesperado durante la temporada navideña, antes de que la edición de bolsillo de la novela de King llegara a la lista de los libros más vendidos del New York Times ese mismo año. Su imagen más perdurable es la de Sissy Spacek como Carrie, empapada en sangre y con los ojos desorbitados tras el desastre en el baile de graduación de su instituto.

La película sigue la estructura central de la novela: avanza hacia el baile de graduación, donde Carrie es coronada reina antes de que sus compañeros la sometan a una humillación planeada, y luego ofrece un breve repaso de las consecuencias. De Palma omite los informes y recuerdos ficticios del libro, que anticipan la catástrofe inminente y aportan contexto adicional. En su lugar, la película crea una experiencia más inmediata y concentrada.

De Palma recurre a técnicas visuales para que los escenarios adolescentes habituales parezcan inestables. Los planos con lente de dioptría dividida mantienen enfocados a la vez a los personajes en primer plano y en el fondo, y a menudo subrayan la distancia entre Carrie y quienes la rodean. En el baile de graduación, la cámara gira alrededor de Carrie y Tommy mientras bailan; luego la escena se torna violenta cuando Chris vierte sangre de cerdo sobre Carrie y estallan sus poderes telequinéticos.

La secuencia culminante se apoya más en las imágenes y la música que en los diálogos. Según la fuente, la representación de la furia de Carrie en la película resulta más aterradora que en la reciente adaptación televisiva de Mike Flanagan, mientras que la escasez de conversaciones deja que la interpretación de Spacek cargue con buena parte del peso emocional. Spacek y Piper Laurie, quien interpreta a la madre de Carrie, fanáticamente religiosa, recibieron sendas nominaciones al Óscar.

La película termina con la casa de los White derrumbándose alrededor de Carrie y su madre. De Palma añade un último sobresalto que involucra a Sue en el lugar en ruinas, apartándose de la novela y dejando la historia de Carrie suspendida como una pesadilla. Mientras que la serie de Flanagan sitúa al personaje en un contexto contemporáneo, la película de De Palma sigue estrechamente asociada a la imagen perdurable de la adolescencia como algo tan seductor como cruel.

Fuentes: The Guardian Film.