En Amazing Grace, la orientadora Grace, interpretada por Hannah Walters, recibe una llamada nocturna a la línea de ayuda de Walter, un hombre aislado de clase trabajadora al que da vida Daniel P Lewis, quien también escribió la película. Está abrumado por el trauma y la soledad, y se plantea suicidarse. Walter cuelga repetidamente cuando las preguntas de Grace se vuelven difíciles, pero vuelve a llamar hasta que se siente lo bastante seguro como para hablar de las causas de su angustia y aceptar ayuda.

Su frágil progreso se ve amenazado cuando la violencia vuelve a su vida. Este drama íntimo presenta las conversaciones entre Grace y Walter junto con las reacciones cada vez más autodestructivas de Walter. La estructura repetitiva puede resultar limitante, mientras que la interpretación de Lewis es intensa desde el principio. Los flashbacks también explican el pasado de Walter de manera enfática, en lugar de permitir que la historia lo revele a través de la conversación.

La evidente compasión de la película por ambos personajes es fundamental para su impacto, especialmente al abordar experiencias comunes que, como señala la reseña, los hombres suelen callar. La directora Ruth Carney y los equipos de diseño de producción y utilería crean un retrato detallado del hogar de Walter: sus objetos, el correo sin abrir, los platos sucios y las camas sin hacer sugieren aspectos de su historia y su vida cotidiana.

Fuentes: The Guardian Film.