Sir Patrick Stewart, el aclamado actor inglés conocido por dominar las pantallas con una gravedad sin esfuerzo, falleció la tarde del jueves. Su muerte se atribuyó a la enfermedad de Alzheimer y a la demencia con cuerpos de Lewy. A lo largo de una carrera imponente que abarcó tanto el escenario como la pantalla, Stewart nunca consideró el cálido aprecio del público como algo dado; en su lugar, veía el respeto ganado como una oportunidad para adentrarse en nuevos territorios en lugar de depender de papeles familiares para obtener cheques fáciles.
Aunque Stewart es ampliamente reconocido por papeles icónicos como el Capitán Jean-Luc Picard en Star Trek, que incluyó más de 200 episodios y cuatro películas, y el Profesor Charles Xavier en casi una docena de películas, incluida la próxima Avengers: Doomsday, frecuentemente buscó subvertir las expectativas. También prestó su voz al Subdirector Avery Bullock en 125 episodios de American Dad, un papel que citó como su actuación favorita de doblaje. Su trabajo escénico incluyó nominaciones al Premio Tony por Macbeth y producciones aclamadas de La tempestad, ¿Quién tiene miedo a Virginia Woolf?, Antonio y Cleopatra y Hamlet, junto con su espectáculo en solitario de Cuento de Navidad.
Un ejemplo definitorio de la voluntad de Stewart para salir de su zona de confort fue su papel protagónico en la comedia de Starz de 2014, Blunt Talk. Producida por Seth MacFarlane, la serie presentaba a Stewart como Walter Blunt, un presentador de noticias británico pasado de moda que intentaba reiniciar su carrera en Estados Unidos. Aunque el programa recibió una nominación al Globo de Oro para Stewart y se emitió durante dos temporadas de diez episodios cada una, no logró la audiencia ni la aclamación crítica que la cadena había anticipado. A pesar de la recepción mixta, Stewart abrazó la absurdidad del papel, interpretando a un mujeriego terco y borracho que era constantemente desafiado por su personal y los ejecutivos del estudio.
Los críticos señalaron que Stewart encontró alegría en estas situaciones ridículas y torpes, desde una parodia de Shakespeare ebrio sobre el techo de un coche de policía hasta una lucha humorística con electrodomésticos sin contacto en un baño de aeropuerto. Su actuación en Blunt Talk ejemplificó una mezcla única de afabilidad y habilidad, permitiéndole deleitar a las audiencias incluso cuando interpretaba personajes virtualmente antipáticos. El legado de Stewart está definido por este cuidado duradero hacia su oficio, dejando atrás un cuerpo de trabajo que parece apenas suficiente a pesar de su vasto alcance.
Fuentes: IndieWire.