La nueva versión animada de «El gato en el sombrero», de Dr. Seuss, apuesta por la comedia frenética y el caos visual, pero sus disparates no transmiten de manera constante la calidez asociada con la obra original. La película tiene momentos divertidos, entre ellos una larga escena cómica, silenciosa y a cámara lenta, con un pez nadando, pero esa secuencia más tranquila destaca en medio del caos que la rodea.

Bill Hader pone voz al Gato, que aquí ha sido reinventado como empleado del Instituto de la Imaginación y la Inspiración. Lo envían a levantarles el ánimo a los hermanos Gabby y Sebastian después de que su familia se muda a un pueblo nuevo. La misión viene acompañada de la presión de su jefe, el señor Hoogeboom; además, el Gato recibe ayuda de Sherri, directora de Recursos Humanos, y debe lidiar con un pasante engreído.

El Gato lleva a los niños a una serie de aventuras caóticas en las que aparecen personajes fantásticos y una multitud ampliada de Cosas. La película también incluye una banda de marcha formada por instrumentos musicales y varios monstruos. Entre las voces del reparto están Quinta Brunson, Bowen Yang, Giancarlo Esposito, America Ferrera y Matt Berry.

Berry destaca especialmente como Waffles, el pez dorado de la familia, cuyas observaciones serenas y secas provocan algunas de las mayores carcajadas de la película. Hader interpreta al personaje titular con energía, pero, según la crítica, su actuación frenética no logra compensar por completo una trama convencional. La historia puede volverse confusa cuando los directores y guionistas Erica Rivinoja y Alessandro Carloni incorporan varios estilos de animación e ideas cómicas que compiten entre sí.

Más una secuela de la historia original que una adaptación directa, la película dura 1 hora y 47 minutos y está clasificada PG. Se la describe como una opción que podría entretener a los niños pequeños, aunque su tono irregular y el exceso de actividad impiden que aproveche al máximo su premisa.

Fuentes: The Hollywood Reporter.