Rhys Ifans y Laura Linney no necesitaron una prueba convencional de química antes de rodar Onwards and Sideways. Su primer proyecto juntos les exigía interpretar una relación puesta a prueba por la enfermedad de Parkinson, incluidos terrores nocturnos, adicción al juego y momentos de angustia emocional extrema. A pesar de la intensidad del material, ambos actores dicen que desarrollaron rápidamente una relación de confianza.
Dirigida por John Madden y ambientada en Norfolk, la película de la BBC sigue a Tony, un profesor interpretado por Ifans, y Emma, una música encarnada por Linney. Sus personajes tienen unos cincuenta años y comparten un diagnóstico que afecta a sus cuerpos, su comportamiento y su relación de maneras muy diferentes.
Los intérpretes se prepararon asistiendo a clases de danza para personas con párkinson. Linney participó en sesiones vinculadas a Dance for PD en Nueva York y también asistió a clases en Juilliard, mientras que Ifans tomó parte en sesiones semanales en Pontio, un centro de arte e innovación de Bangor, en el noroeste de Gales. Ambos describieron la experiencia como inspiradora y como una forma de comprender cómo el movimiento y la música pueden ayudar a las personas que viven con la enfermedad.
Linney dijo que las clases revelaron el contraste entre la libertad de movimiento durante el baile y las dificultades físicas que pueden regresar cuando la música se detiene. Ifans recordó haber bailado junto a personas de profesiones muy distintas que se enfrentaban al mismo diagnóstico, y describió las sesiones como un gran igualador.
La película fue escrita por Paul Mayhew-Archer, quien cocreó The Vicar of Dibley y fue diagnosticado con párkinson a los 58 años. Su propia experiencia dio forma directa a la historia y a su tono. Mayhew-Archer también ha trabajado para concienciar sobre la enfermedad mediante el pódcast Movers and Shakers, junto con otras personas que viven con párkinson.
En lugar de tratar el tema únicamente como una tragedia, Mayhew-Archer quería que la película encontrara humor en la realidad de un diagnóstico que cambia la vida. Una escena en la que un médico le dice a Tony que tiene párkinson se inspira en la propia experiencia del guionista. Después de que le dijeran que la dificultad para sonreír podía ser un síntoma, Mayhew-Archer respondió que el diagnóstico quizá explicaba su expresión.
Ifans dijo que le atrajo el proyecto por la manera en que equilibra la devastación y la comedia, además de porque el párkinson ha afectado a personas cercanas a él. Linney señaló igualmente hasta qué punto la enfermedad afecta a familias y comunidades. En el debate de la película se cita a Parkinson’s UK, que estima que 166.000 personas viven con la enfermedad en el Reino Unido, con un nuevo diagnóstico cada 20 minutos.
Para desarrollar los aspectos físicos de sus interpretaciones, los actores trabajaron con los Neuro Heroes, especialistas que proporcionan fisioterapia a personas con párkinson y enfermedades relacionadas. Les ayudaron a comprender tanto los efectos musculares de la enfermedad como la manera en que sus síntomas pueden variar de una persona a otra.
La película también explora los efectos de la medicación, que pueden incluir cambios en la libido y el apetito, además de gastos compulsivos y ludopatía. Ifans describió el párkinson como una especie de lenguaje físico que los actores tuvieron que aprender, utilizando imágenes como desplazarse por alquitrán o arena para traducir la enfermedad a la interpretación.
Mayhew-Archer dijo que la producción tenía la responsabilidad de representar el párkinson con precisión, aunque reconocía que los dos papeles centrales no podían ser interpretados por personas con la enfermedad. La historia incluye un procedimiento médico que cambia los síntomas de Emma, lo que plantea dificultades prácticas para elegir a actores que quizá no pudieran detener ciertos movimientos involuntarios.
Para Ifans y Linney, la posibilidad de representar erróneamente el párkinson aumentó la presión del trabajo. Ambos dijeron que esa preocupación los acercó y hizo que la producción fuera especialmente exigente. Linney describió la experiencia como algo que la obligó a mantenerse inusualmente presente y vulnerable, y afirmó que había cambiado profundamente su manera de abordar la actuación.
Está previsto que Onwards and Sideways llegue a los cines del Reino Unido el 6 de noviembre. Más adelante se emitirá en BBC One y estará disponible en BBC iPlayer.
Fuentes: The Guardian Film.